miércoles, 16 de septiembre de 2015

EL INDIANO Y DOS POLÍTICAS DEL PUEBLO

                     
 
       Diputada y concejala, Teresa Pardo

            Circula aún una especie de chascarrillo cateto, que en el fondo contiene  un sentido de fabulilla con elocuente moraleja aplicable a algunos políticos (as):

            Un labriego plantó  en su huerta un albaricoque  que, ya adulto, resultó "saraza", es decir,  no daba frutos; todo el flujo de sabia lo  utilizaba para echar fronda. Desesperado el labriego por la ruina  de la agricultura, decidió emigrar a América pero, previamente   cortó el albaricoque a rapaterrón; empleó, antes de irse, las ramas secundarias para alimentar un tiempo el fuego de su humero pero, no así el grueso tronco que, al marchar,  quedó tirado en un lindazo de su huerta.

            Sucedió que estando el campesino en las Américas, en una de nuestras trifulcas políticas fue quemada la imagen del patrón de su pueblo. Los parroquianos, pasados los momentos álgidos de  la algarada, decidieron  encargar una nueva imagen del patrono para renovar la tradición religiosa. La condición que les puso el imaginero era que ellos deberían aportar la madera. Daban vueltas y vueltas  buscando un tronco adecuado. Uno de ellos, sugirió que se utilizara el tronco del albaricoque que, el  indiano paisano había dejado en su huerta. Y eso hicieron: El escultor tornó el tronco en una magnífica imagen.  

            Cuando el huertano  volvió a su pueblo, ya bastante adinerado, acudió  a los renovados  actos litúrgico en honor del patrón. No más entrar al templo, lógicamente se fue a rezarle al titular, ignorando que la talla  antigua había sido quemada y reconstruida de la forma dicha.

            En cuanto el retornado le echó la vista encima al santo, se dio cuenta que, por lo que fuera, la madera de la imagen era la del tronco del albaricoque saraza que él dejó  en el huerto al emigrar. Entonces su  oración fue de esta guisa:

            “En mi huerto te crié, de tus frutos  no comí, los milagros que hagas tú, que me los cuelguen aquí”,  (dirigió  su mano en expresivo gesto a semejante y colegible  sitio) 

            Me ha venido a las mientes este moralizante chascarro, al leer en la prensa que la antigua Diputada cartameña del PP interviene como gestora   en una iniciativa en relación a la promoción de los productos del campo malacitano en los mercados receptores con denominación de origen, lo cual, es una más que plausible iniciativa, pero que yo, que conozco bien el currículum de la dicha diputada siendo alcaldesa de Cártama (Parque Agroealimentario y lo que le cuelga morena: derribo de la emblemática Ermita de Casapalma, pelotazos urbanísticos,  etc.etc.etc) no apuesto un penique de vellón por la buena praxis del aún vigente proyecto.

            En virtud de ello, por lo bajini  no he podido por menos que musitar la misma oración gramatical que el indiano de marras.

      Ahora tenemos en Diputación otra despampanante diputada a la vez que es concejala de este lugar. Es de esperar, Dios lo haga, que cambie el pajeao. Falta le hace a Cártama.